ARRANCA LA TRADICIÓN (1863-1874)
El 30 de junio de 1863, Gerard Adriaan Heineken decidió comprar una fábrica de cerveza de Ámsterdam llamada Haystack. Heineken tenía grandes planes, y pronto trasladó la fábrica Haystack del centro de Ámsterdam a un fantástico edificio nuevo en las afueras de la ciudad, en lo que hoy en día es Stadhouderskade, con nuevas instalaciones equipadas para someter a la cerveza al novedoso proceso de fermentación baja. Heineken quería introducir una “cultura de la cerveza” en los cafés de Ámsterdam para la élite artística e intelectual de la ciudad. Y lo consiguió. Continuó en otras ciudades como la fábrica Bierbrouwerij Maatschappij NV de Heineken y el Crooswijkse Singel de Rotterdam.

LA CALIDAD LO ES TODO (1874-1886)
El cuidado de la calidad era de suma importancia. La mayoría de la cerveza se transportaba hasta los clientes en barco y ésta quedaba expuesta a una serie de condiciones climáticas que hacían peligrar la calidad del producto. Un riesgo específico era la levadura de la cerveza. Gracias a los avances científicos tanto del doctor C. Linde con las máquinas refrigeradoras como del doctor H. Elion con la levadura, Heineken empezó a obtener grandes beneficios. No tardaron mucho en llover solicitudes del extranjero para realizar visitas y obtener información sobre estas innovaciones.

RECONOCIMIENTO INTERNACIONAL (1886-1914)
Gerard Heineken era un enamorado de Francia y quería que su cerveza fuera la favorita en París. En la Feria Mundial de 1889, Heineken fue galardonado con el Diplome de GRAND PRIX. Anteriormente, ya había ganado una medalla de oro en París y un Diplome d´Honneur en Ámsterdam.

AMPLIAR EL NEGOCIO (1914-1940)
En 1914, tras el fallecimiento de su padre Gerard, Henry Pierre asumió el mando de la empresa y fomentó la introducción de tecnología moderna. En vista del crecimiento del mercado de exportaciones, en 1929 la fábrica dio comienzo a su propia producción de cerveza embotellada. Las botellas de Heineken se distribuían por todo el mundo desde esta fábrica y gran parte de ellas iban a Estados Unidos y otros mercados extranjeros; de esta manera Heineken pasó de ser una empresa nacional a convertirse en una multinacional.

HEINEKEN: LA MARCA (1940-1968)
Antes de iniciar su carrera como director de la fábrica de cerveza, Alfred Heineken estuvo dos años viviendo en Estados Unidos, donde descubrió la publicidad y el efecto de la marca Heineken, lo que le llevó a sacar en 1948 la primera botella de Heineken etiquetada con la marca. Así comenzó una larga historia de campañas publicitarias y anuncios que, a partir de aquel momento, se centraron en la marca y no en el producto, introduciéndose cambios en la tipografía y logotipo de Heineken.

LA ABSORCIÓN DE AMSTEL (1968-1972)
Durante muchos años, Heineken y Amstel habían competido intensamente, y ambas marcas tenían una cuota de mercado casi idéntica tanto en Ámsterdam como en el resto del país. Amstel era famosa por su sofisticado diseño y por la fabricación de cervezas negras. Al mismo tiempo, las fábricas de cerveza del extranjero estaban buscando fábricas potenciales en los Países Bajos que pudieran absorber, lo que constituyó una inquietante noticia para Heineken. La absorción de la fábrica de Amstel por parte de Allied Breweries fue desastrosa para Heineken, y no le quedó otra alternativa que cooperar con ellos.

LA CONQUISTA DE EUROPA (1972-1980)
Durante la década de los setenta, el mercado de la cerveza en Europa estuvo muy segmentado, y cada país tenía su propia cultura con su propia tradición cervecera. Heineken quería conquistar el “Fuerte Europa” y reemplazar a las otras marcas de cerveza. Francia fue el primer objetivo con la compra a Brasserie de l’Esperence, de Estrasburgo; a esta operación le siguió una participación mayoritaria en el grupo italiano Dreher. Además trasladó la fábrica de Rotterdam a la zona rural central del país, iniciando la tradición de Heineken de una fabricación de cerveza sostenible desde el punto de vista medioambiental.

IMPARABLE (1980-1989)
Heineken continuó forjándose como empresa y marca internacionales gracias a exitosas campañas publicitarias. El color verde se usaba en sus anuncios de todo el mundo. A principios de la década de los ochenta, Heineken ya se vendía en 145 países del mundo. La botella verde de exportación se vio acompañada por otros objetos verdes, como el posavasos de Heineken, luces de neón, sombrillas para las copas y el montaje del mostrador. Mientras tanto, el avance de Heineken por Europa continuaba, con la cerveza irlandesa Murphy’s y la española El Águila.

LA MARCA DEL SIGLO (1989-2002)
En 1989, con la caída del Muro de Berlín, Heineken se expandió hacia el este. Adquirió una participación mayoritaria en la marca húngara Komarom, la polaca Zywiec y siguió avanzando hacia Rusia. En Extremo Oriente, Heineken construyó fábricas de cerveza en Vietnam, Tailandia y Camboya. Heineken siguió reforzando su posición en toda Europa: en Francia con Fisher, en Italia con Moretti y en España con Cruzcampo. A finales de 1999, la marca Heineken fue aclamada por el sector comercial neerlandés como la Marca del Siglo y Alfred Heineken fue nombrado Anunciante del Siglo. Su hija, Charlene de Carvalho-Heineken, continúa con la tradición familiar a través de su trabajo en la dirección de la compañía.